Síntomas y daños
Las orugas crean galerías y agujeros en los cultivos leñosos y suculentos. En cultivos ornamentales, las larvas se encuentran sobre todo en los tallos y, a veces, en las hojas y los cotiledones. La presencia de un polvo blanco amarillento en las aberturas de las galerías taladradas es un síntoma de un ataque del taladro de la platanera. Las plántulas pueden verse muy afectadas. El ataque no se reconoce normalmente en sus fases iniciales. Las orugas normalmente empiezan a perforar dentro del floema y los tejidos leñosos, dejando sólo la corteza. Al interrumpirse el flujo de savia, la planta empieza a marchitarse. En yuca, por ejemplo, la piel es flácida al tacto y se puede clavar el dedo en el área afectada. En los cactus, yucas y drácena, por ejemplo, los tallos pueden acabar completamente ahuecados. Las plantas cuyas raíces o base del tallo han sido atacadas, pierden primero unas pocas hojas para luego desplomarse (por ejemplo, sanseveria y palmeras).
Además de los daños directos que ocasionan, los indirectos tampoco se deben subestimar. Las zonas dañadas pueden ser invadidas por hongos y bacterias y empezar, por ello, a pudrirse. Esto puede exacerbar el daño y producir olores desagradables.